El desarrollo de un país

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Esta entrada se la dedico a Fran, que sigue nuestro blog y que lo sigue de manera activa: leyendo, reflexionando y contestando. Gracias: nos animas a seguir escribiendo.

Hace unos días me escribió un amigo desde España dándonos las gracias por el blog por ser un espacio enriquecedor y motivador. Sin embargo había un post con el que discordaba y era el titulado “Brazil takes off” en donde se hablaba de cómo está siendo el crecimiento económico en Brasil, a quién está beneficiando y a costa de quienes se produce ese beneficio. Este amigo plantea dos cuestiones acerca del citado artículo que son las siguientes:

1. Hay que tener en cuenta las fases por las que pasa un país antes de desarrollarse y

2. No todo lo que hacen las multinacionales es malo, porque si lo fuera, países como España no se habrían desarrollado.

Empezaremos por este segundo punto, que me parece más objetivo. Una empresa no es una fundación caritativa y por tanto no busca el desarrollo más que de su propio beneficio.Cuando hablamos de empresas multinacionales que producen en un sitio, venden en otro, tienen su sede en otro y sus accionistas repartidos por todo el mundo, el rostro humano se pierde completamente: ¿a quién le importan las condiciones laborales de sus empleados? Fijémonos en las maquilas centroamericanas: industrias (por ejemplo textiles) que se asientan en El Salvador, Guatemala, Panamá… en terrenos cedidos o semicedidos por el Estado, con flexibilidad fiscal y dentro de cuyos muros los convenios de la Organización Internacional del Trabajo no existen, con jornadas de 12, 14 horas diarias, sin seguridad social, sin seguro de desempleo y donde no existe la figura: “despido improcedente”: si te quedas embarazada te vas. La población del campo va a la ciudad a trabajar en ellas atraídas por el dinero, pasan a vivir en suburbios sin servicios: sin agua, sin luz, sin alcantarillado, sin puestos médicos… donde más y mayor es la violencia, el tráfico de droga, la prostitución. Ese es el desarrollo que llevan a las masificadas ciudades. Y eso por no hablar de la extracción casi gratis de recursos (mineros, aguas, energía, etc) que produce una enorme huella ecológica. Brasil es uno de los países con legislación medioambiental más dura. Aún así las empresas pagan entre un 1% y un 4% del valor del mineral extraído como “compensación financiera” a la administración pública. Desde luego, el desarrollo aquí no se ve.

Pero más que estas cosas, que cualquiera que viva en nuestro continente ve, me gustaría profundizar un poco en la cuestión del “desarrollo”.

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Para empezar, generalmente hablamos de desarrollo como la situación que se vive en Europa y creemos que todos los países tiene que recorrer un camino más o menos duro hasta llegar a donde estamos nosotros. De hecho, la misma catalogación países desarrollados-países en vías de desarrollo-países subdesarrollados nos indica cuales son las fases de ese camino. Eso aprendimos en Sociales en EGB. No deja se ser una visión eurocéntrica en donde nosotros nos creemos que marcamos la pauta del resto del mundo. Aunque fuera verdad que el desarrollo de Europa es la meta del resto de la Humanidad (que me parece mucho decir) ¿cómo podemos olvidar los factores geográficos, históricos, políticos, etc. que nos han llevado a donde estamos y que otros países no han tenido o no tienen? El expolio de América y, más recientemente, de África, son ejemplos de que el desarrollo de Europa ha sido a costa de otros. ¿De dónde van a sacar ellos para desarrollarse? Felipe V saneó la maltrecha tesorería española a principios del siglo XVIII con el lucrativo comercio de esclavos del golfo de Guinea, en el que iba a medias con la Reina Ana de Inglaterra y con Luis XIV de Francia. ¿A quién van a esclavizar los cameruneses para sanear su economía?

Pero es que además entramos aún con más profundidad en el concepto mismo de desarrollo. ¿Qué es el desarrollo? Y, sobre todo, ¿para qué sirve el desarrollo? No podemos perder de vista que es un concepto europeo y, como tal, se interpreta según los parámetros de nuestra cultura. Y, por ser un concepto relativo hay que tener mucho cuidado al aplicarlo a culturas y sociedades que no son la nuestra.

En su libro “El final de la pobreza” , Jeffrey Sachs (cito de memoria porque no tengo el libro aquí en Brasil) dice que el desarrollo es una escalera apoyada contra un muro: que lo difícil es llegar a la escalera, pero que una vez que empezamos a subir podemos ser más lentos o más rápidos pero poco a poco nos vamos desarrollando. Y pone como ejemplo que una mujer india que va del campo a trabajar a la ciudad en condiciones de explotación sufre una injusticia, pero que sus hijos podrán educarse en la ciudad, ser más conscientes de sus derechos y así es como se produce el desarrollo. La afirmación es dudosa, porque es extrapolar lo que aconteció en Europa a la India, además de que no tiene en cuenta un aspecto fundamental y es que el que está arriba de la escalera le pega una patada para que nadie más pueda subir. Pero además de eso se olvida de lo fundamental.

¿Y qué es lo fundamental? la mirada de Dios. San Ignacio en sus ejercicios lo describe de un modo muy bonito: como la Trinidad mira el mundo y ve […]  las personas, las unas y las otras; y primero las de la haz de la tierra, en tanta diversidad, así en trajes como en gestos: unos blancos y otros negros, unos en paz y otros en guerra, unos llorando y otros riendo, unos sanos, otros enfermos, unos nasciendo y otros muriendo. La Trinidad no ve cifras, ni números ni estadísticas, ni hace los cálculos pragmáticos de Cleofás: “conviene que muera uno sólo por el pueblo”  (Jn 11, 50). Sólo intentando ver con los ojos de Dios y sintiendo con el corazón de Dios es que podemos percibir las injusticias y el dolor. Y es ahí, en el sufrimiento de tantas personas a lo largo de tantos siglos, en donde no podemos callar: un sistema que produce tanto dolor es injusto. Y es un dolor real, que en Brasil y en tantos países -los de Europa incluidos-, se vive día a día.

Estamos en Cuaresma. Es el tiempo del retorno al Padre que ha salido a la puerta a esperarnos. No vayamos solos: invitemos a la fiesta a todos los que están por los caminos. Primero en esta vida y luego en la otra.

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8 comentarios to “El desarrollo de un país”

  1. Yago Says:

    He leído y comparto tu comentario. Yo creo que ahora nos encontramos en un punto de inflexión interesante desde el punto de vista histórico. El mundo “desarrollado” tal y como lo entendemos tiembla, con lo que se debe de volver a los cimientos, y si se ha sido fieles a ellos Freude, schöner Götterfunken Tochter aus Elysium… http://www.youtube.com/watch?v=HYnvhcTAbBA.

    Comparemos por un momento los 10 primeros puestos de PIB frente a los 10 primeros puestos de IDH. China 2º puesto PIB; 101º IDH. Mientras que China ha aumentado su economía un 9%, el IDH ha bajado en 12 puestos el pasado año. Igual tendencia le pasa a Brasil, ha crecido 4,7% y ha bajado 11 puestos en IDH quedando en el puesto 84º.

    Frente al maremagnum económico está la verdadera batalla ética.

  2. Miguel Says:

    Gracias Yago, me parece además muy interesante un concepto que acuñó el rey de Bután en los años 70 que es la Felicidad Interior Bruta, donde se “mide” la felicidad de un país y no el PIB. Podéis encontrar un artículo interesante en http://es.wikipedia.org/wiki/Felicidad_nacional_bruta.

  3. Lourdes Says:

    Hola chicos,
    Aunque no he comentado hasta ahora, sigo con interés vuestro blog y leo todas las entradas… Respecto a este último artículo, estoy totalmente de acuerdo contigo Miguel Angel… Animo con el trabajo y gracias por estas reflexiones que nos interpelan a todos estemos donde estemos. Os recuerdo ¡Saludos ecuatorianos!

  4. Luis Says:

    Saludos desde Cochabamba y enhorabuena por el post. ME ha gustado mucho. Coincido en lo fundamental con tu visión y me ha interesad bastante el libro que citas de “El final de la pobreza”. Lo buscaré

    UN abrazo de Luis y Laura

    • Miguel Says:

      Gracias Luis. En realidad vosotros iréis comprobando también la realidad de Bolivia, que es incluso más dura que aquí, que por lo menos hay una serie de políticas públicas “paliativas”. El libro de Sachs es fundamentalmente optimista y pro-desarrollista en el sentido que critico, pero da una visión bastante buena de algunas experiencias exitosas, entre otras la reducción de la hiperinflación de Boliiva que él contribuyó a reducir. Un abrazo para los cuatro y mucho ánimo.

  5. Charo Prieto Says:

    Me ha encantado tu relato en el blog. Cuándo será posible que cualquier país tenga las mismas posibilidades de desarrollo (en todos los aspectos)??? no lo sé. Me imagino que cuando las personas comenzemos a pensar en que es justo y merecido… tener lo que necesitamos, pero nada más. Y el resto, que es ambición y superfluo, debería destinarse a que otros países puedan crecer también y tener las mismas oportunidades. Y ayudarles. Porque si los políticos y la sociedad creyeran en eso, seguro que, quizás hubiese países más favorecidos y menos desfavorecidos (por diversas causas), pero se ajustaría más la igualdad y disminuirían las carencias de los más desfavorecidos. Es preciso cambiar la educación y mentalidad de la gente, pero en todos los continentes. Nada de competitividades sino de aunar igualdades. Las políticas, las ideologías, la educación, la cultura, la religión son muy diversas…. pero nada es difícil si hay buena intención por parte de todos. HABRÍA QUE DECIRLES A TODOS LOS POLÍTICOS, A NIVEL MUNDIAL, QUE YA ESTÁ BIEN. QUE A QUÉ ESTÁN JUGANDO????. TODOS SE MUEVEN POR ALGÚN INTERÉS CON RESPECTO A ESOS PAÍSES MENOS FAVORECIDOS. A LA ESCALERA PODEMOS SUBIRNOS TODOS, UNOS EN ALGÚN PELDAÑO MÁS ALTO… SEGURO, PERO DEJAR QUE TAMBIÉN SUBAN OTROS. CREO QUE PODEMOS ENTRAR TODOS EN LA ESCALERA SIN CAERNOS. ES MÁS, NOS AYUDARÍAMOS UNOS A OTROS Y SERÍA MÁS ENRIQUECEDOR, EN TODOS LOS ASPECTOS. Si la sociedad no cambia, el mundo seguirá igual, qué pena!!!

    • Miguel Says:

      En efecto, Charo. Creo que a veces olvidamos que los católicos tenemos que anteponer el Evangelio a la economía. Ojalá todos lo hiciésemos. Un besote y gracias por seguir el blog

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