Archive for 30 octubre 2011

A hora de Deus

30 octubre, 2011

La semana pasada tuvimos cambio de hora en el estado de Bahia. La madrugada del sábado al domingo se adelantaban 1 hora los relojes (las 2 pasan a ser las 3). Sencillo, verdad? Desde ese momento, la palabra que mejor define nuestra vida es CONFUSSÃO…Nosotros vivimos en el estado de Bahia, donde el gobernador ha decidido cambiar la hora para seguir el ritmo de Brasilia, que también la cambió; al otro lado del rio esta la ciudad de Petrolina, que pertenece al estado de Pernambuco, que no ha cambia la hora (cada estado puede cambiar o no cambiar la hora según le parezca). Petrolina y Juazeiro, separados por un rio, viven muy juntos, porque mucha gente de Juazeiro trabaja, estudia, va al médstock-vector-crazy-clock-1969144.jpgico, de compras… a Petrolina, y viceversa. Ahi se forma el chocho: En Juazeiro los comerciantes han decidido seguir con la hora vieja, algunas oficinas de la administración publica tienen el horario nuevo, los colegios y oficinas privadas siguen con el horario viejo, pero no todas, las cadenas de TV y radio con el horario nuevo, los autobuses, el teatro…en fin, un sindios.

Y esto no solo pasa en las ciudades solo, no. Ya hemos hecho algunas visitas a las comunidades del campo. Fijamos la hora de reunión a las 4 de la tarde. Y que pasa? La peña de las comunidades llega a las 5 de la hora nueva, a las 4 de la hora vieja…Ayer fui a una conferencia que empezaba a las 13h. Yo llegaba tarde, sali de casa a las 13,30, pero apareci antes de tiempo, a las 12,40, (funcionaban con la hora vieja) y el evento no había comenzado. Los organizadores empezaron a llegar a las 13,30 (hora vieja) y al final la cosa comenzó 2 horas después de mi llegada (15,30 hora nueva). Einstein se hubiera vuelto maluco (=loco).

Otra cosa es la forma de llamar a las horas. Según la gente del campo, la hora vieja, de siempre, es la hora de Deus. La hora nueva, es la hora do Corno (=Cabrón=Demonio). Creo que no les ha gustado mucho eso del cambio de hora y en el campo siguen con la hora de Deus. Otras formas de llamar a las horas es: hora de verano(la nueva), hora normal(la vieja), hora oficial(la vieja), hora de Pernambuco (la vieja), hora de Brasilia (la nueva). Asique cuando quedas con alguien, marcas una cita, o preguntas por el horario de tal cosa, ahí comienza el dialogo: -Quedamos a las 6 -A la hora normal?- Normal para quien, para Bahia? –No, quedamos a las 7 que son las seis – de tu reloj o del mio? ( porque ya no te fias ni de los relojes de los establecimientos o del personal, porque no sabes que horario siguen…) Que esto es pa volverse turulato…un ejemplo. Avisos de los horarios de misas después del cambio de hora:

Las misas de la catedral son a las 8 de la hora de verano, es decir, a las 7 de la hora normal (antes del cambio eran a las 7 de la hora vieja).

Pues asi para todo. Normalmente lo que nos pasa es que llegamos adelantados a todos sitios, porque infelices de nosotros, hacemos caso de la hora nueva (como si estuviésemos en España) y nos toca esperar 2 horas: la primera por seguir la hora do Corno, y la segunda por la pachorra de la gente que esperamos y que acostumbra a llegar ¨un poco atrasada¨.

CPT – El modo de vivir de la gente del campo

30 octubre, 2011

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Si bien lo explicado hasta ahora se ve en todo Brasil, el modo de vivir varía mucho de unas regiones a otras e, incluso, dentro de una misma región. Nosotros nos vamos a centrar en el Nordeste, que es donde nos encontramos y, dentro del Nordeste en el Sertão (o región semiárida).

El Sertão brasileño se encuentra geográficamente situado entre los estados de Bahia, Pernambuco, Piaui, Paraìba, Rio Grande do Norte, Ceará y Alagoas. Se caracteriza por tener un clima seco de altas temperaturas con escasas precipitaciones y una vegetación de mata baja y árboles de hoja caduca adaptados al clima, como el Umbuzeiro y la Favela. También hay abundancia de cactos, como el Mandacarú y la Palma. Este sistema vegetal se llama “caatinga” y solo se modifica con la presencia de agua. En concreto, el Sertão está bañando por el enorme río San Francisco que nace al sur, en el estado e Minas Geráis y desemboca en el océano Atlántico en el Estado de Sergipe. El Sertão vive frecuentes periodos de sequía. En estas condiciones la vida es difícil y está marcada por la presencia de agua. Tradicionalmente se han criado aquí cabras, ovejas y vacas. Las dos primeras necesitan poca agua y comen de todo, por lo que son las más extendidas. El ganado vacuno precisa de grandes cantidades de agua y comida y aparece en menor medida.

Antiguamente la vida de los sertanejos estaba marcada por las sequías. Cuando en una región se acababa el agua las familias emigraban a otras regiones donde aún había. Estas familias crearon un personaje típico del folclor sertanejo: los “retirantes”. Debido a esa trashumancia apenas si se cultivaba la tierra excepto productos no perecederos como el feijão (alubia) y la yuca, pero apenas se comían frutas ni verduras, excepto las de árboles silvestres. Esta falta de agua potable y de alimentación producía desnutrición y alta mortalidad infantil debida a las diarreas. De hecho, un cura amigo nuestro que llegó al Nordeste hace 16 años pasó los primeros meses enterrando niños muertos.

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Actualmente, la construcción de cisternas familiares que se llenan durante el periodo de lluvias (diciembre-enero) permite que los campesinos permanezcan en un lugar fijo. Es alucinante como la gente te cuenta que después de las cisternas ya no mueren niños. Además contribuyó a la creación de huertos que suministran verduras para consumo propio.

La dieta básica sigue consistiendo en arroz, feijão y carne de cabra, que comen todos los días para almorzar y para cenar.

En estas condiciones la vida es difícil, pero el sertanejo ha desarrollado un sistema propio y original llamado “Fundo de Pasto”, que consiste en la cría de animales no estabulados, es decir, que viven sueltos por el poblado y alrededores y van comiendo lo que se encuentran: cardos, hierbas, hojas, etc. Los bichos reconocen a sus dueños, así que no hay problemas de robos y cosas así. El único problema es que mueren bastantes atropellados en la carretera y provocan accidentes a veces mortales. Además en el Fundo de Pasto se recoge leña para cocinar, a veces frutas silvestres (como el Umbú y la Cajá), se instalan colmenas, etc.

Los poblados varían enormemente en extensión, llegando a tener más de 150 familias). A veces están todas las casas juntas en un lugar central rodeadas de caatinga y en otros casos están dentro de las pequeñas propiedades de la gente. No suele haber agua si no es gracias a las cisternas y la luz no ha llegado a las zonas más remotas. Hace unos años comenzó el programa “Luz para todos” en el que el gobierno instala placas solares individuales en las casas que almacenan electricidad en baterías. Claro que estas baterías no tienen potencia suficiente para conectar neveras, pero sí para bombillas, televisores y aparatos de música.

La mayoría de las casas son de adobe y tienen el techo de madera cubierto de tejas. En realidas son bastante frescas y ventiladas, pero el adobe es nido habitual de “barbeiros” que es un bicho que transmite la enfermedad de Chagas. En los últimos tiempos revocar las paredes de cemento o cal ha disminuido los casos de esta enfermedad peligrosa.

Los accesos a los poblados son generalmente muy malos, siendo normal distancias de dos y tres horas en coche para llegar al puesto de salud más próximo, o a una farmacia, etc. En un poblado del municipio de Pilão Arcado un “taxi” ida y vuelta para llegar al puesto de salud más próximo (que está en la ciudad mismo) tarda dos horas y cuesta hasta 500 reales (200 euros).

El acceso a la educación es universal. Hasta en el poblado más remoto hay una escuela cerca. Esto es porque hay muchos profesores rurales; en Brasil, cuando una persona acaba la educación secundaria (con 16 años) ya puede ser profesor. El nivel educativo es bajo y el salario también, pero es un trabajo fijo.

Comisión Pastoral de la Tierra- El Campo en Brasil

11 octubre, 2011

¿Pero qué es lo que hacéis en Brasil? Es la pregunta del millón. Hemos tenido que esperar casi 6 meses para tener más o menos claro lo que hace la CPT y lo que vamos a hacer nosotros.

Para que sepáis lo que estamos haciendo aquí en Brasil (además de instigar revueltas populares en cocheras) empezamos una serie de entradas acerca de la CPT (Comisión Pastoral de la Tierra).

Pero para poder entender lo que hace la CPT (y nosotros en ella) tenemos que hablar primero de cómo es aquí la realidad. Si bien hemos mencionado ya algunos aspectos en otras entradas, después de casi cinco meses viviendo y viajando por Bahía podemos hacer un análisis más profundo.

Espero que no os aburra. La idea es que, si os interesa, hagáis honor al título y Preguntéis a los misioneros para que, si surgen dudas, podamos aclararlas. Y si no os interesa o es muy farragoso, pues lo digáis también para ir mejorando el estilo.

Besos y abrazos y que os aproveche,

JM y M.

El campo en Brasil

A punto de convertirse en la 5ª economía mundial, el PIB de Brasil sigue basándose en la posesión de la tierra.

Aunque en los primeros tiempos de la colonia los portugueses sólo se establecieron en la costa, el rey concedía a los conquistadores las tierras desconocidas del interior. Este sistema repartía Brasil entre unas cuantas familias que no sabían ni la tierra que tenían porque el interior no fue colonizado. Naturalmente, al no saber realmente el área que poseían, no había títulos de propiedad ni nada parecido. Para que os hagáis una idea todavía se está llegando de vez en cuando en la Amazonia a comunidades que nunca han visto un blanco. Así de inmenso es Brasil.

Durante esta época la fuente de riqueza de Brasil fue la minería y la caña de azúcar: cerca de 4 millones de negros fueron cazados en el golfo de Guinea para servir de mano de obra esclava en las plantaciones y en las minas. Todo lo producido era enviado para Portugal y otros países europeos, sobre todo Inglaterra y Holanda. Estaba prohibido manufacturar nada en Brasil hasta tal punto que, por ejemplo, estaba prohibida la instalación de telares excepto para fabricar las ropas de los negros.

La independencia del Brasil de la Corona portuguesa se hizo a principios del siglo XIX impulsada por un grupo de hombres de negocios ingleses que convencieron al hijo del rey de Portugal, que se había quedado en Brasil, para desgajarse de la metrópoli. Naturalmente el precio por sus servicios fue la concesión de extraer materias primas para la producción industrial de Inglaterra.

Las exigencias del mundo moderno civilizado y burocrático hicieron que en 1850 se aprobara la “Ley de Reforma Agraria” que hizo que todas las tierras cuya titularidad no fuera demostrada con un contrato de compra-venta debían o comprarse al Estado o bien devolverse. Esto redundó en provecho de los ricos, que compraron las tierras, mientras que los pobres quedaron sin nada. La situación no era muy diferente de la época de la colonia: la esclavitud, por ejemplo, sólo fue abolida en 1888.

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Entonces hasta ahora estamos con un puñado de grandes propietarios y una mayoría de gente que no tiene nada o tiene poco: esclavos negros, campesinos que trabajan para los terratenientes y otros que cultivan y crían en tierras que nadie compró pero que no son oficialmente suyas. Sin embargo, la ley brasileña reconoce el derecho de “posse” (=posesión) de la tierra. Esto es, la tierra que un campesino cultiva es suya, incluso aunque no haya documento de por medio. A veces esas tierras han pasado de generación en generación sin ningún título de ningún tipo.  

Pero es que además hay tierras que tienen título de propiedad pero que no están siendo cultivadas ni usadas para nada; suelen pertenecer a grandes propietarios (“fazendeiros”) que las tienen para especular con ellas. Estas tierras pueden ser “despropiadas” (= expropiadas), es decir, los campesinos pueden pedir al estado que sean declaradas públicas porque no están realizando una función social. Generalmente, para hacer presión, los campesinos se suelen organizar y entrar en la “fazenda”, poner tiendas de campaña y comenzar a cultivar, criar animales, etc. mientras se completa el proceso de expropiación. Son los “assentados” que viven en condiciones infrahumanas durante años incluso siendo hostigados por los “pistoleiros” que son los matones de los fazendeiros (ver nota al pie)

Y, para rizar el rizo, están los “grileiros” o también ladrones de tierras. El nombre es bastante curioso: después de la Ley de Reforma Agraria, muchos terratenientes falsificaban títulos de propiedad y los guardaban en una caja con grillos durante una semana; los bichitos hacían sus porquerías en el papel y éste quedaba como envejecido. Pero el término se aplica hoy en día a cualquiera que acumula tierras mediante el robo, lo cual es muy fácil porque engañan a los campesinos de muchas maneras. Aquí en Brasil el Registro de la Propiedad se hace presentando un papel que indica la localización del área que se quiere registrar y las firmas de las personas con las que linda. Y punto. Imaginaos ahora un fulano trajeado convocando una reunión de campesinos analfabetos y pidiéndoles que firmen un papel para poder solicitar el acceso del pueblo a la energía eléctrica. Todo el mundo firma y este mismo fulano trajeado va al Registro, soborna al funcionario y, de la mañana a la noche se hace con 20000 hectáreas de tierra.

Para regularizar todo este caos existe el INCRA, que es un órgano del Gobierno que se encarga de comprobar si la titularidad de las tierras, medirlas y emitir el título correspondiente, que generalmente es de “posse” y no de propiedad (es decir, la tierra es de propiedad estatal pero se reconoce al campesino el derecho de vivir en ella y cultivarla e incluso de dejarla en herencia pero no venderla, porque no es suya).

Pero, ¿por qué la tierra es tan codiciada? Para los campesinos está claro: subsistir. En este clima difícil -que se verá mas adelante- una familia llega a necesitar hasta 300 hectáreas de tierra para criar cabras. Para los terratenientes el agro-negocio: enormes extensiones irrigadas para producción de frutas y hortalizas y, últimamente, el negocio de la minería (que como es a cielo abierto requiere grandes extensiones de tierra).

Para que quede más claro vamos a ver un resumen:

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Ni que decir tiene que, al igual que en regiones de latifundio de España como Castilla-La Mancha, Extremadura y Andalucía, los terratenientes son además alcaldes, concejales, etc. Y lo normal es, además, acceder al poder público para acrecentar las tierras o regularizarlas ilegalmente

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Nota: Mientras escribía esto (7 de septiembre de 2011) me llegaba la noticia de que en Monte Santo (aquí cerca, a 200 km) los pistoleiros acababan de asesinar a un dirigente local de 37 años, Leonardo de Jesús Leite (casado y con dos hijos) que luchaba por la desapropiación de la Fazenda Jibóia (municipio de Euclides da Cunha), propiedad de José Renato, ex-alcalde del municipio.